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September 29
Cita (De IndiaSalvaje)
Y tú, cómo te resistes?
Desde que aprendí a leer, he sido algo así como un scanner de información. Terminé rompiendo el diccionario que había en casa de tanto consultarlo y decía que leía hasta el envoltorio del papel higiénico (¡y era cierto!). Muchas veces, tenía auténticos embrollos por leer dos libros al mismo tiempo que afirmaban exactamente lo contrario. Solucioné esto dejando entrar los conceptos y confiando en que, en algún momento, se iría a realizar una síntesis en mi interior… cosa que sucedía.
Lo que comencé a darme cuenta era que toda esa monumental información era, a la vez, una excusa y una carga. Una excusa porque me era más simple leer que practicar, porque siempre me faltaba aprender algo más, porque ser una eterna estudiante era más fácil que ser una maestra. Una carga porque tanto conocimiento acumulado exige ser concretado, porque el palabrerío aprendido está bueno para hermosas charlas entre “iniciados” pero no sirve para realmente disfrutar una vida plena. Se necesita acción.
Así que, por un lado, me propuse leer con la única condición de descubrir cómo llevarlo a mi vida diaria y, por otro lado, hacer seminarios o estudios o terapias que se focalicen en llevar una espiritualidad práctica, cotidiana, integrada. Tanto en mi vida personal como profesional, éste es mi propósito continuo (porque siempre se está evolucionando).
Percibo que ésta es una falencia enorme en la mayoría de las personas que desean hacer cambios en sus vidas. Están llenos de información, hacen decenas de talleres, pasan de una terapia a otra, pero no logran más que correcciones cosméticas, no profundas. Otros, por el contrario, sienten la urgencia de realizar transformaciones, pero no están suficientemente orientados acerca de nuevas visiones y recursos para lograrlas. Unos y otros, en un cierto punto, se topan con las resistencias del Ego y no inician o abandonan o dejan inconcluso el camino que los llevará a innovadoras y ricas etapas de su desarrollo. ¿De qué formas lo haces? Veamos algunas:
Adicción al sufrimiento:
¿te resulta extraño?; sin embargo, en una cultura que privilegia la lucha, el esfuerzo y la superación de dificultades a cualquier costo, esto termina siendo una identidad: “el sufrido”. Pasa a ser una forma de vida, una seguridad saber que seguirás padeciendo y enfrentando problemas por siempre.
Comunicación negativa:
contar todo el tiempo tus dificultades, tratando de que las entiendan y te compadezcan o te valoren o te aprueben por ello es un gran obstáculo. Esto puede incluir escuchar las de los otros, siendo la “oreja perfecta” y dando consejos y ayuda sin cesar.
Orgullo: así como puedes sentirte orgulloso de tus logros, también puedes estarlo de tus múltiples inconvenientes. Esto es insidioso y sutil, pero quizás te haga sentir “especial” estar lleno de cargas y seguir adelante.
Búsqueda de entendimiento: pasar la vida tratando de comprender las causas por las que eres cómo eres y lo que te sucedió puede ser una buena forma de quedarte en lo mismo. No es necesario que sepas todo para cambiar.
Tiempo: “estoy demasiado ocupado”, “no dispongo de tiempo para mí”, “si no funciona rápido, no me sirve” son excelentes pretextos. Es cierto que vivimos tiempos rápidos, pero hemos hecho eso justamente para no ocuparnos de nosotros mismos. Nada de lo que hagas fuera de ti te traerá la paz, la alegría de vivir y el amor que anhelas.
Dinero: seguramente la excusa mayor. Gastarás en una heladera nueva, en otro abrigo para el niño, en salir a comer, en… lo que sea, menos en tu propio desarrollo. Eso es lo último, si sobra. Después, te preguntas porqué te sientes vacío, deprimido, ansioso, desmotivado.
Seguramente, si eres sincero contigo mismo, te habrás sentido identificado con algunas de estas resistencias. Comprende que es normal sentirlas, porque el Ego no quiere cambiar, desea seguir conservado el poder y manejarte a través de sus miedos, prevenciones y controles. Pero, también entiende que el Ego es un instrumento de tu Alma para moverte en el mundo. Por un error, él te manipula cuando eres tú el que debe ser su conductor.
Advierte también que el cambio no es complicado ni difícil. No requiere de técnicas ni de rituales ni de más información. Es orgánico, simple, natural, fluyente, integrado. Contiene gracia, abundancia, sabiduría, creatividad por sí mismo. Sólo te pide que te pongas a ti mismo en el camino de tu alma y que desoigas la voz del Ego que te dice que todo eso son mentiras. Prueba y lo sabrás. Te lo garantizo. ¿Acaso no te lo susurra tu corazón también?

July 27 Al final le han cerrado la página. Otra más.
Sin cumplir su palabra, aceptando retirar las fotos.
Es mentira, no dan opciones; sus fuentes de ingresos, sus patrocinadores, quienes se gastan el dinero en publicidad tienen más poder que nosotros.
July 17
AMOR: Palabra de cuatro letras, dos vocales, dos consonantes y dos idiotas.
HARDWARE: Parte del ordenador que recibe los golpes cuando el software se cuelga.
PESIMISTA: Optimista con experiencia.
TRABAJO EN EQUIPO: Posibilidad de echarle la culpa a otros.
LENGUA: Órgano sexual que algunos degenerados usan para hablar.
IMPACIENCIA: Esperar con prisa.
FÍSICO CUÁNTICO: Es un hombre ciego en un cuarto oscuro, buscando un gato negro que no esta allí. (Clavaíto, clavaíto)
DOLOR DE CABEZA: Anticonceptivo mas usado por la mujer de los 90.
CURA: Persona a la que todos llaman padre menos sus hijos, que le llaman tío. BOY SCOUT: Un niño vestido de gilipollas comandado por un gilipollas vestido de niño. (Al autor de esta definición hay que inventarle un Nobel expresamente para él) July 15 Del espacio de una amiga: http://humoblanco.spaces.msn.com/blog/cns!E1F6009F02058278!488.trak
Cita
Bobby, mon amour
Hola geles7,
Hemos encontrado imágenes con desnudos parciales (imágenes de pechos de mujeres, o de hombres desnudos completamente, o bien de nalgas de mujeres) en su Espacio, humoblanco. Elimine todas esas imágenes de su Espacio en un plazo de 120 horas o se le deshabilitará el mismo. Si tiene preguntas acerca de los tipos de imágenes permitidas en MSN Spaces, haga clic en el vínculo del Código de conducta en la parte inferior de la página MSN Spaces.
Atentamente,
Bobby Atención al cliente de MSN Spaces
Hola, Bobby
Leo estupefacta tu email. Nunca imaginé que podría comunicarme contigo de una manera tan abierta y cordial. Tan llena de franqueza. No puedo por menos que corresponderte con la misma moneda. Y lo haré a pesar de que sé lo que pensarás de mí si llega a tus ojos esta carta (y si alguien te la traduce, claro). Sin embargo encadenada a mis pecados, todos ellos capitales, me es imposible evitar la manifestación de mis deseos. Mi alma es pecadora, querido Bo. Fíjate cuán sucia soy que me excitan los hombres que hablan claro, Bobby. Y tú lo has hecho hoy conmigo. Lo sé, lo sé, Bo querido, nunca me permitirías que te lo demostrara. Y yo nunca osaría penetrar en el santuario que es tu cuerpo, en la prístina inocencia de tu alma pura, en la tierna y cruel rojez de tus rodillas, en las dos marcas carmesí que serían tus nalgas...
Vaya, lo he vuelto a hacer. Lo siento, Bobby, no he podido evitarlo. Es el demonio que llevo dentro. Nunca más volverá a ocurrir, pierde cuidado. Sé cuando debo retirarme. Sé cuando un hombre me está diciendo no. Me es imposible no rendirme ante gente tan educada y formal. Tan exquisita. Gente que aprecia la cultura y la belleza. Gente que ama el arte. Ahí es donde se ve que sois gente de bien. Gente de orden. Gente de ley.
Bobby… comprendo, ¡no sabes de qué manera¡, que la visión de una nalga redonda y suave al tacto produzca estragos en tu bragueta. Estragos que luego Molly, si hay una Molly, tendrá que limpiar y frotar con sus delicadas manitas. Si no hay Molly, me temo que tu criada portorriqueña pensará muy mal de ti y se lo contará a las otras criadas, latinas todas ellas, en el supermarket. ¿Imaginas?: “El Mr. Bob, tan fino él, que pega el gatillazo cada dos y cada tres. Chica un asco”. Ya sabemos (la gente es muy mala y los latinos más), que estos comentarios siempre terminan llegando a una supuesta Molly, o Minnie, o Peggy. O a sus padres. O peor aún: a tu jefe. En el país de la oportunidades, este tipo de cosas no te las puedes permitir. Ni se te ocurra, Bo. No te preocupes por mí, te aprecio en lo que vales y retiro de tu visión todo aquello que podría arruinar tu vida personal y profesional y, tal una guinda blanca y clintoniana, dejaría resecas todas tus braguetas. Lo dicho, un asco.
Se entiende, Bobby, se entiende.
Pero Bo, Bo… ¿quién no se estremecería de placer ante la visión de un pecho terso, de un pezón erecto, de una cintura esbelta y suave al tacto? ¿Y qué me dices de ese suave cosquilleo entre los muslos, ese que tú habrás sentido al atisbar, en la pantalla grís de tu ordenador, el vello del hermoso pubis desnudo y satisfecho por el placer recibido? ¿Imaginas sentirlo entre tus manos? ¿Imaginas tus dedos jugando entre sus rincones?
De lo que no me cabe la menor duda, visto el elegante estilo de tu escritura, es de que tu alma sensible habrá captado a la perfección la esencia animal en los ojos de las hermosas mujeres que me obligas a retirar en 120 horas. ¿Y qué decir del pliegue cansino en la boca de otra de las mujeres, lleno de hartazgo y, a la vez, pleno de vida?
Pero Bo, Bo querido... no has de tener miedo de las reacciones de tu cuerpo, de los sueños de tu mente. Eso que has sentido al ver las obras de un artista genial no es más que la lógica emoción ante la belleza y no demuestra otra cosa más que tu extraordinaria “sensibilidad” para captar el arte. Porque, efectivamente, Modigliani es arte. En Europa le estudiamos (está en los libros de texto y todo) desde nuestra más tierna adolescencia. Nunca imaginé que no conocieras a Modigliani, Bobby. No me culpes por haber cometido tal falta. ¿Cómo imaginar que el responsable de atención al usuario de MSN no tiene ni idea de quien es Modigliani? ¿Ese self made man no incluye clases de cultura general? ¿No? Pues vaya.
Bobby, Bobby… no puedo ni sospechar qué cosa extraña, qué mutación genética se hubiera producido en ti, y en tu bragueta, ante la visión de la Maja desnuda de Goya, (otro pintor español Bobby querido, muerto hace unos cuantos años) o, peor aún, Las tres gracias de Rubens (éste es flamenco, pero de Holanda, no de oleyole, y también fallecido el pobre). Tanta carne junta. Tanto objeto de pecado bailando al son de una música pagana. Tanta lujuría en la indolente postura de una supuesta duquesa. No hubieras podido soportarlo, lo sé. Ahora ya lo sé. La ignorancia y la estupidez tienen eso.
Saludos a Molly, si la hubiere.
geles7
Ángeles Fernández
Julio/2006 June 21
Infinidad de veces he pensado en la cobardía, el egoísmo o el desentendimiento de muchísimos profesionales de la Ley (paso de llamarles profesionales de La Justicia -artículo exclusivista y en mayúsculas incluído-) . Eso que hace que se escuden en La Ley para justificar sus actos (su curro, su sueldo y a veces su cobardía).
Así lo dicta La Ley. La Ley que está por encima del individuo, del ser humano.
El hombre al servicio de La Ley, no al revés.
Si La Ley no es justa ni la uses, ni la invoques.
Evidentemente lo que sigue a continuación no es mío, es de Pérez-Reverte.
PATENTE DE CORSO
El juez que durmió tranquilo
ARTURO PÉREZ-REVERTE | El Semanal | 16 de abril de 2006 Alguna vez les he hablado de mi amigo Daniel Sherr, judío, alérgico y vegetariano, que además de tener un corazón de oro y ser un ecologista excéntrico y pelmazo, es el mejor intérprete del mundo. Trabaja para Naciones Unidas, diplomáticos y gente así, habla más lenguas que un apóstol en Pentecostés –su amistad soportará esa hipérbole poco ortodoxa en lo mosaico–, y asiste a inmigrantes hispanos en los juzgados gringos. A veces, mientras saca un plátano del bolsillo y se pone a pelarlo sin complejos en la mesa de un restaurante de varios tenedores –«Tiene mucho potasio», le dice al incómodo camarero–, Daniel me cuenta historias judiciales tristes, recuerdos que lo dejan hecho cisco durante días y noches. Para alguien que, como él, cree que la compasión hacia los desgraciados es obligación principal del ser humano, los juzgados suponen, a menudo, una nube oscura sobre su corazón y su memoria. Pero hay que ganarse la vida, dice con sonrisa triste. Además, cuando se trata de pobre gente, siempre puedes echar una mano. Ayudar. Ayer, mi amigo me contó, al fin, una historia reciente que no es triste. Hablábamos de jueces y de injusticias; de cómo, a veces, quien administra la ley, con tal de no complicarse la vida, pone la letra de ésta por encima del sentido común y de la humanidad. Fue entonces cuando Daniel me contó el último asunto en el que había intervenido como traductor, en un juzgado de familia de Nueva Jersey. De una parte, una mujer con una niña de dos años, cuya custodia pedía. De la otra, un funcionario de la división de Juventud y Familia del Estado. En medio, un juez. La mujer, ecuatoriana, solicitaba seguir con la niña, de origen mejicano, cuya madre se la había confiado hacía año y medio y no había vuelto nunca más. La señora pedía la custodia legal de la niña, pues las vacunas para la criatura costaban ochenta dólares la inyección, ella tenía un trabajo humilde y escasos recursos, y con la custodia legal tendría derecho a que por lo menos las vacunas las pagase el Estado. Pero había un problema: la ecuatoriana era inmigrante ilegal. Su situación, ley en mano, obligaba al juez no sólo a acceder a la petición del funcionario del Estado para que le quitasen a la niña, sino, llevado el caso al extremo, a expulsar a la mujer de los Estados Unidos. Según me contó Daniel, el juez inició así su interrogatorio: «Señora Espinosa, usted no está en este país legalmente, ¿verdad?». La respuesta fue: «No, señoría». El juez miró a la niña, que correteaba entre los bancos de la sala. «¿Sabe usted que el funcionario del Estado alega que Nueva Jersey no puede ofrecer prestaciones a un trabajador indocumentado?» La señora parpadeó, tragó saliva y miró al juez a los ojos: «Sí, señoría». El juez guardó silencio un momento. «Señora Espinosa –dijo al fin–, lleve esta hoja con mi membrete y mi firma a los Servicios Católicos de ayuda. Mi ayudante le dará la dirección. Dígales que va de mi parte y que quiere regularizar su situación.» Dicho eso, el juez se dirigió al funcionario del Estado: «Como ve, la señora Espinosa está tratando de regularizar su situación. ¿Es suficiente?». Pero el funcionario no parecía convencido. Para él, la ecuatoriana era un número más en los expedientes, y sus jefes le exigían eficacia. «Señoría…», empezó a decir. El juez levantó una mano: «Escuche, señor X. Como juez tengo que aplicar la ley, pero también necesito poder dormir con la conciencia tranquila. Es evidente que esta señora es una madre concienzuda y que realmente ha ayudado a la niña. Mírela. A esa niña la quieren, y donde mejor va a estar es con esta mujer». El funcionario seguía aferrado a sus papeles: «Señoría, la ley…». El juez arrugó el entrecejo y se inclinó un poco sobre la mesa hacia el funcionario: «Mi trabajo consiste en aplicar la ley, pero administrándola e interpretándola con humanidad. Además, esta mujer ha demostrado cierto valor al venir aquí, a un tribunal, siendo ilegal. Podría haber sido detenida y expulsada, y aun así ha venido. Y lo ha hecho por la niña. Así que dígaselo a sus supervisores. Y usted, señora, haga lo que le he dicho. Y vuelva a verme dentro de treinta días». Cuando, mascando un tallo de apio, Daniel terminó de contarme la historia, sonreía con aire bobalicón. «¿Y tú qué hiciste?», le pregunté. «¿Yo? –respondió–. Pues, ¿qué iba a hacer? Traducir escrupulosamente cada palabra.» Luego me miró acentuando la sonrisa, con un trocito de apio en el labio inferior. «Pero esa noche yo también dormí tranquilo.» June 13 Este escrito que puede que leas a continuación no es mío. Simplemente creo que debe ser leído por mucha gente.
Salí de fiesta mamá
Fuí a una fiesta y me acordé de lo que me dijiste.Me pediste que no bebiera alcohol mamá. Por eso, bebí un Sprite. Sentí orgullo de mi misma .Hice una elección saludable y tu consejo fue correcto. Y cuando la fiesta finalmente acabó la gente empezó a conducir sin estar en condiciones... Fui a mi coche con la certeza de que iría a casa en paz. Nunca podría imaginar lo que esperaba mamá... algo que no podría esperarme. Ahora estoy tirada en la carretera y oigo a un policia decir "El chico que provocó este accidente iba borracho". Mamá, su voz parecía tan distante... Mi sangre está derramada por todos lados y estoy intentando con todas mis fuerzas no llorar. Puedo oir a los médicos diciendo: "Esta chica va a morir". Él , como yo,había salido de fiesta pero , él decidió beber y conducir y ahora yo tengo que morir...
¿Por qué las personas hacen esto mamá? Sabiendo que esto va a arruinar vidas...
El dolor me está cortando con un centenar de cuchillos afilados. Di a mi hermana que no se asuste, mamá, dile a papá que sea fuerte, os quiero tanto, me gustaría que me dieseis un último beso. Alguien debería haber dicho a aquel chico que está mal beber y conducir... Tal vez si sus padres se lo hubiera dicho yo ahora estaría viva... mi respiración se está debilitando, mamá, y tengo mucho miedo... Estos son mis últimos momentos y me siento tan desesperada.... Me gustaría que me pudieras abrazar, mamá, mientras estoy estirada, aquí, muriendo. Me gustaría poder decirte que te quiero, mamá... no siento mi cuerpo, no puedo más mamá, te quiero.. adiós..."
Estas palabras fueron escritas por un periodista de Informativos Telecinco que presenció un accidente de tráfico en 1997. La joven, mientras moría, iba diciendo estas palabras a los allí presentes .
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